La Jornada
Unos 25 millones de estudiantes de nivel básico regresaron a las aulas para el ciclo 2009-2010 y los inscritos en los centros educativos recibieron cerca de 175 millones de libros. México, DF. Dos nuevos compañeros de clase se filtraron a las aulas mexicanas en el comienzo del ciclo escolar 2009-2010. Se trata de los nuevos libros de texto gratuitos con supresiones de temas históricos y el bajo nivel académico de los candidatos a profesores. Unos 25 millones de estudiantes de los niveles pre-primaria, primaria y secundaria volvieron este lunes a las aulas para el ciclo 2009-2010. En esta misma jornada los inscritos en los centros educativos recibieron unos 175 millones de libros. Sin embargo, los estudiantes de primer grado de primaria empezaron las clases sin contar con los textos de matemáticas, cuyo contenido está bajo revisión de las autoridades educativas, mientras que los de sexto grado recibieron materiales que ignoran pasajes de la historia mexicana, como la conquista a manos de los españoles y la época colonial. “Se trata de una reforma muy improvisada, caótica y poco coherente. Tiene huecos y excesos que la hacen muy inadecuada para atender los problemas de aprendizaje que ya tenemos”, criticó Olac Fuentes, ex subsecretario de Educación Pública. Unos siete millones de estudiantes de primero y sexto grados de primaria recibieron este lunes un paquete de 10 libros de texto, donde no está el referente a matemáticas. Los cambios a los programas, aplicados a partir de este ciclo lectivo, pertenecen a la llamada Reforma Integral de la Educación Básica, que implicó variantes en los planes de estudio y la transformación de los materiales didácticos. “Este es un proceso de mejora continua. Nada es definitivo, nada está terminado. Es la primera etapa de un proceso gradual”, argumentó el subsecretario de Educación, Fernando González, en la inauguración del nuevo periodo escolar. A ese estado de cosas se añaden los pobres resultados del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes, realizado a mediados de este mes por la Secretaría de Educación Pública para otorgar plazas a maestros en el sistema educativo nacional, en el cual trabaja más de un millón de educadores. Sólo una cuarta parte de los 123 mil 856 postulantes obtuvieron una calificación “aceptable” y podrán ser contratados por el Estado, según datos oficiales publicados el domingo. Del resto, 92 mil 770 educadores necesitan un proceso de nivelación o bien recibieron un resultado “no aceptable”. De ese total de 5 mil 029 pretendientes “no aceptados” que acertaron a menos de 25 de las 80 preguntas de la prueba para ganar una de las 30 mil plazas disponibles, hay 3 mil 552 que han impartido clases en los últimos 10 años, según la SEP. Jalisco, Tabasco y Veracruz mostraron la mayor tasa de mal desempeño, en tanto que el primero de ellos, paradójicamente, reportó la mayor cantidad de aceptados, junto al estado de Puebla y la capital mexicana. La evaluación versó sobre competencias didácticas, dominio de los contenidos programáticos y habilidades intelectuales como redacción y comprensión de lectura. Los resultados de este concurso fueron peores que los registrados en el ciclo 2008-2009, en la cual 23 mil 245 participantes de un total de 71 mil 054 aprobaron el examen. En la inauguración del nuevo año escolar, el secretario de Educación, Alonso Lujambio, manifestó, respecto de estas estadísticas, que el examen no es de aprobarse o reprobarse, sino que sólo es un proceso de selección. La polémica por los libros y los malos coeficientes docentes no son datos aislados. Pruebas realizadas en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) -que entre 30 miembros figuran todas las economías industrializadas y a la cual pertenece México- colocan a este país en el último lugar de desempeño en matemáticas. Una reciente evaluación del estatal Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, creado en 2002 para examinar el sistema educativo mexicano, sobre el aprendizaje de historia entre estudiantes de tercero de primaria concluyó en que 56 por ciento de esos alumnos están por debajo del nivel básico y sólo uno por ciento en el avanzado. “Esos problemas (en los libros y los maestros) se van a reflejar a largo plazo en consecuencias sobre el aprendizaje, en un esfuerzo muy complicado para los buenos maestros para lograr suplir este tipo de carencias”, analizó Fuentes. El gobierno mexicano y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el más grande de América Latina, firmaron en 1992 el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, cuyo objetivo último sería el mejoramiento de la educación en el país. Además, ratificaron esos vínculos con la rúbrica en mayo de 2008 de la Alianza por la Calidad de Educación. Para sus críticos, ambos convenios fueron una concesión del gobierno para tener el respaldo político del SNTE.
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Comment por Alvaro — Agosto 26, 2009 @ 8:25 pm