Acostumbrado un poco a este país del absurdo cotidiano, no dejó de sorprenderme que dos días después de que le otorgaron a la Universidad Nacional Autónoma de México el Premio Príncipe de Asturias por su excelencia, autoridades de las secretarías de Hacienda y de Educación Pública le hicieron una petición realmente estrambótica al rector José Narro: que se apretara el cinturón, que redujera los gastos de la UNAM, pues para los tecnócratas que se han apoderado de puestos claves del gobierno la educación superior pública no es inversión sino gasto. Entender este despapucho es realmente fácil: en México el que gana pierde al son de la marcha de los cangrejos. ¿El gabinete del presidente Obama habría hecho lo mismo si el premio se lo hubieran otorgado a una universidad pública de Estados Unidos, o la canciller Angela Merkel si el galardón hubiera recaído en la Universidad Libre de Berlín? ¿Qué hubieran hecho los gobiernos de Brasil, Japón, la India, Corea del Sur? (más…)
Junio 26, 2009
La UNAM y el sueño subrogado
Javier Aranda Luna / La Jornada
En México perdonamos todo menos el éxito. Por eso el crimen de 47 niños muertos por la corrupción de camarillas políticas y sus familiares sigue impune; por eso candidatos a puestos de elección popular ligados al narco, según sus propios dichos, continúan su onerosísima carrera política; por eso funcionarios vinculados a redes de pederastas se mantienen en el puesto y la economía del país naufraga mientras sus timoneles dirigen su hundimiento desde lanchas rápidas y con chalecos salvavidas. Lo dicho: en México perdonamos todo, menos el éxito.